*Con notas de chai, cacao y tecnología mexicana
Ángel Iturralde / Inversión Turística
El pan de muerto ha dejado de ser únicamente un elemento ritual para consolidarse como el eje gastronómico del Día de Muertos y un fenómeno de exportación cultural; la industria de la panificación está logrando un equilibrio perfecto entre la nostalgia de las recetas ancestrales y las exigencias de innovación del consumidor moderno, señaló Karen Gómez, Líder de Mercadotecnia de Deiman, empresa mexicana líder en saborizantes y colorantes.
En entrevista exclusiva para Inversión Turística, reveló que la evolución del pan de muerto en las próximas temporadas estará marcada por una dualidad sensorial que busca reconectar al consumidor con sus raíces a través de la emoción contemporánea. Deiman proyecta dos grandes vertientes en los perfiles de sabor:
• El rescate de lo tradicional: Sabores puros que enaltecen la nostalgia mexicana como la flor de azahar pura, la mantequilla artesanal y notas profundas de mandarina y anís.
• Tendencias cálidas y reconfortantes: Nuevas propuestas de alta vanguardia que ganan terreno en los paladares, tales como el chai, el cacao mexicano de origen, la nuez tostada y toques especiados.
«La tradición sigue viva, a prácticamente todos los mexicanos les gusta el pan de muerto, pero ello no está peleado con la innovación. El límite está en la imaginación y una nueva combinación puede ser la nueva gran tendencia», afirmó Karen Gómez referente a la dualidad del sabor: entre la nostalgia y la vanguardia.


Cabe destacar que frente al auge de los panes con coberturas de colores, helados y rellenos gourmet, el gran reto para los panaderos es innovar sin que el pan pierda su identidad o su miga tradicional sea opacada, indicó Karen Gómez.
Para lograrlo, Deiman pone a disposición un portafolio de sabores, emulsiones y colores (hidrosolubles y liposolubles) diseñados para soportar altas temperaturas en el horno y mantener su estabilidad en cremas pasteleras, ganaches o glaseados.
Aunque el Día de Muertos es una fecha específica, Gómez reveló que hoy en día ya se registra venta de pan de muerto desde el mes de mayo en algunos lugares. Para atender esta demanda masiva y anticiparse a la temporada más fuerte, Deiman activa una planeación con meses de antelación.
Su infraestructura está operada por 300 colaboradores y seis centros de distribución estratégicamente ubicados en el país, apoyados por una robusta red de tiendas de materias primas aliadas. Este engranaje logístico asegura el abasto oportuno tanto de las grandes industrias alimentarias como de la panadería artesanal más pequeña de barrio.
Un sabor que cruza fronteras
Impulsado por el éxito mundial de producciones cinematográficas inspiradas en el Día de Muertos, el altar y su gastronomía se han convertido en un interés global.
Con presencia en 9 países (principalmente en Centroamérica, Sudamérica y Estados Unidos), Deiman ha sido testigo de la fascinación internacional por el pan de muerto. La estandarización de ingredientes ha permitido que panaderos de todo el mundo repliquen con exactitud la autenticidad y el misticismo de los sabores cítricos y florales de esta icónica temporada mexicana.
