México recibe 41.5% del turismo emisor por vía aérea de EU

Redacción / Inversión Turística

Las restricciones de viaje, impuestas como consecuencia de la pandemia de COVID-19, así como la disminución de la conectividad aérea, han limitado las opciones de viaje disponibles para los turistas de los Estados Unidos; esta situación, aunado a la fracturada confianza para viajar, ha resultado en que los turistas se dirijan hacia destinos cercanos y con menores o nulos requisitos de ingreso a los mismos, como ocurre en México, que en ningún momento ha cerrado fronteras, o impuesto medidas que impidan el acceso a los viajeros extranjeros, puntualizaron analistas de Gemes.

Estados Unidos representa uno de los mercados emisores más importantes de turistas internacionales a nivel mundial. Anualmente viajan al exterior más de 90 millones de estadounidenses (99 millones en 2019) que generan una derrama superior a los 133 mil millones de dólares, posicionándose como el segundo país en el mundo con mayor gasto turístico internacional desde 2014 (detrás de China). La pandemia de coronavirus, sin embargo, ha provocado en este, como en el resto de los mercados turísticos, una severa contracción desde el año pasado, sin recuperarse a más de un año y medio después de haberse iniciado la crisis, de acuerdo con su reciente estudio.

En el primer semestre del año, 18.4 millones de turistas estadounidenses viajaron fuera de su país, que representa una disminución de -8.7% respecto al mismo periodo del año anterior y de -61.4% comparado con 2019, año previo a la contingencia; es decir, 29.3 millones de turistas menos al exterior. Asimismo, en la primera mitad del año el turismo de dicho país en el extranjero gastó 19,719 millones de dólares, cifra inferior en 46,446 millones a la registrada en el primer semestre de 2019, agrega.

Sin considerar el turismo que por vía terrestre cruzó las fronteras con Canadá y México (8 millones de personas), el turismo estadounidense que viajó por vía aérea fuera de su país, registró 10.4 millones de personas en el primer semestre del año. Este es el mercado de interés para la gran oferta de destinos turísticos que, en condiciones normales, compiten agresivamente por captarlo. Evidentemente, la situación actual no es típica pues, por un lado, tan solo en el presente año el turismo emisor estadounidense que viajó por vía aérea hasta junio, fue solo un tercio (34.5%) del volumen registrado en el mismo periodo previo a la contingencia sanitaria; y por el otro lado, hay países que incluso mantienen cerradas sus fronteras.

Por ello, el turismo emisor de los Estados Unidos ha modificado fuertemente sus destinos de viaje. Europa que en el primer semestre de 2019 recibía el 29.8% del total de turistas de Estados Unidos por vía aérea, registró una disminución en su participación a 9.5% en el primer semestre de este año. En tanto que México que se ha mantenido abierto para los turistas de Estados Unidos y, hasta cierto grado de apertura, los destinos del Caribe, incrementaron su participación a 41.5% y 25.7%, respectivamente.

De esta forma, México es el destino con mayor avance en la recuperación del turismo estadounidense hasta el mes de junio, reportando una contracción de -19.7% respecto al primer semestre de 2019. Con 4.3 millones de turistas que viajaron a nuestro país, es el principal destino del mercado norteamericano, incluso por arriba de regiones completas como Europa y el Caribe, este último principal e histórico competidor de México, que reporta una disminución de -48.9% en el mismo periodo.    

Europa ha sido la región más afectada debido al cierre de fronteras. La llegada de turistas de Estados Unidos registra una caída de -89% respecto al primer semestre de 2019 y ha perdido casi 8 millones de turistas, ya que en el presente año solo ha recibido 989 mil personas. Son 20.3 puntos porcentuales de participación de mercados perdidos, que México ha podido capitalizar.

Asia es la segunda región con mayor pérdida de participación, -8.9 puntos en el primer semestre, seguida por Canadá, que solo ha recibido el 0.3% del turismo estadounidense (7.2 puntos porcentuales menos), ya que las fuertes medidas de contención implementadas en dicho país incluyeron el cierre de fronteras, incluso con los Estados Unidos, que fue levantado apenas en agosto.   

Según los estudios de Gemes, el flujo de turistas estadounidenses desde el mes de mayo, que se intensificó en junio. Destaca Europa, que pasó de recibir hasta un máximo de 103 mil turistas mensuales en abril, a 473.6 mil en junio, gracias al levantamiento, así haya sido parcial, de las restricciones en la Unión Europea. Se observa también cómo México y el Caribe siguen obteniendo ventaja, previo a la temporada vacacional de verano. En contraste, Canadá, que para junio seguía con el cierre de fronteras, apenas sumaba poco más de 6 mil viajeros estadounidenses.

Pese al impulso generado hacia el fin de la primera mitad del año, si se compara cada mes con los niveles previos al impacto de la crisis sanitaria, es evidente que únicamente México ha podido recuperar, e incluso superar, dichos niveles en mayo y junio, llegando en este último mes a un incremento de 9.7% respecto al turismo emisor estadounidense del mismo mes de 2019. Le sigue el Caribe en avance hacia la recuperación, pero aún el último mes se mantuvo -22% abajo. Se nota el dinamismo que cobraron los viajes a Europa, pero incluso en junio reportaba una caída de -81.6% respecto al mismo mes de 2019 (2.1 millones de turistas menos); en tanto que el flujo a Canadá se mantenía prácticamente inactivo.

Sin duda las condiciones actuales han resultado en beneficio de los destinos turísticos mexicanos al posicionarse entre los viajeros estadounidenses, señala Gemes y agrega que el turismo estadounidense ha sido  la base de la recuperación del turismo en México, pero la realidad es que la posición de ventaja que actualmente se tiene, difícilmente se va a conservar en el futuro, y tarde o temprano, los principales destinos del turismo estadounidense levantarán las restricciones, ya que los avances en la vacunación han permitido relajar medidas y reducir limitaciones, como es el caso de Canadá, que desde agosto reanudó la conectividad aérea con los Estados Unidos y en septiembre con el resto del mundo.

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