Bienal de Arte Huichol: Cilau Valadez presenta visones y magia wixárika

Violeta Calvario / Texto y Fotos

Con el fin de reconocer y preservar el trabajo de los artistas huicholes, así como acercar la cultura a las nuevas generaciones, se lleva a cabo la 3a. Bienal de Arte Huichol México, en la cual se exponen piezas de gran formato, creadas de manera fina y minuciosa en cada detalle por distintas mujeres y hombres artesanos.

Esta Bienal se encuentra en exhibición en el lobby del hotel Presidente InterContinental ubicado en Polanco en la CDMX y busca crear un ecosistema sostenible alrededor de la cultura popular mexicana especialmente la Huichol y tendrá exposición en diferentes ciudades de México como lo es Valle de Guadalupe, Los Cabos, Riviera Nayarit y Tulum.

Más de 30 obras son exhibidas en este espacio, mismas que están a la venta para ayudar directamente a las comunidades wixárikas de Durango, Zacatecas, Jalisco y Nayarit. “Quisimos hacer una iniciativa que además de apoyarlos pueda ser una vía para que promuevan su trabajo y acerquen su cultura a otros mercados y generaciones”, dijo Jerónimo Vaquero organizador de la Bienal.

Uno de ellos es Cilau Valadez, quien participa con una de sus creaciones en colaboración con Benito Quintero, la obra se denomina Ta’ matzi Paritzika Nierikaya (la esencia de la expresión de la cultura wixárika), y otra de su padre Mariano Valadez, ya que hablamos de un legado de historia y arte.

Cilau Valadez es originario del municipio de Santiago Ixcuintla, en Nayarit, y piensa que nació destinado para dedicarse al arte. Creció rodeado de grandes maestros, el principal fue su padre, Mariano Valadez, un distinguido artista que tiene más de 50 años de trayectoria, a quien se le considera una leyenda viviente del arte huichol.

Cilau y su familia se caracterizan por pintar con estambre, una técnica que se ha preservado durante generaciones y consiste en usar una base de madera a la cual se le aplica una capa de cera de abeja o resina de pino para que se adhiera el estambre, el cual se va presionando con una herramienta que es una aguja que tiene una pluma de águila. A estas creaciones se les llama Nierikas.

“Siempre fuimos conocidos por tener los tejidos más finos y cuidado a cada detalle en el estambre, no tanto por la escala o el tamaño de las obras”, señaló el artista de 34 años. Valadez ha recorrido el mundo enalteciendo el arte popular mexicano mediante presentaciones en América, Europa, así como otras más en Oceanía y Asia.

En el 2006, Cilau Valadez hizo su primera pintura de forma profesional, en la que plasmó el significado de su nombre que es “la vibración del amanecer”. Esta pieza marcó el inicio de su carrera, ya que gracias a ella la Galería Atotonilco, en San Miguel de Allende, le hizo su primer pedido que fue una pieza que se llama “La gran sorpresa”.

Esta obra es clave en la carrera de Cilau, porque es ahí donde termina por definir su estilo, impulsado por las enseñanzas de su maestro Marakame don Julio y por la influencia de su vida fuera de la tradición wixárika.

Las pinturas del artista están inspiradas en tres ramas: una que es la tradición wixárika que viene de los cantos y los rezos; otra es de las visiones que obtiene en ceremonias y la última son aportaciones personales.

Por lo regular trabaja en superficies redondas, aunque también pinta en áreas cuadradas o rectangulares. Una pieza de 60 centímetros de diámetro le lleva mínimo 28 días hacerla, pero hay otras de la misma medida en las que se puede tardar hasta dos meses, dependiendo de los detalles y colores que se usen en cada una.

Cabe destacar que el director y fundador de la Bienal, Jorge Martínez está especializado hace más de 15 años en antropología indígena, cultura y arte Huichol lo que le llevó a dar vida a este proyecto que es el concurso más importante de esta expresión cultural.

Esta Bienal cuenta con el aval del jurado integrado por la curaduría de Johannes Neurath, director de la Sala Cora Huichol del Museo Nacional de Antropología y presidente del comité de jurados. En la Bienal participan obras que serán evaluadas por un panel de expertos y con base en una minuciosa revisión de técnica, estilo, significado iconográfico y composición. El ganador recibirá un apoyo consciente para la sostenibilidad de su proyecto.

Todas las piezas participantes son evaluadas por expertos del Museo Nacional de Antropología, que otorgan un premio en efectivo a la pieza ganadora.

Entre las piezas de gran talla y estética que se muestran en el lobby del hotel, destacan un jaguar, una familia de mantarrayas del artista José de la Cruz hechas con acero, resina y chaquira de vidrio; así como cuadros y otras esculturas que representan a sus sagrados rituales.

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