Nuevo Aeropuerto en Santa Lucia. ¿Un ángel de verdad? (OPINIÓN)

Por Fidel Ovando

La obra más emblemática del gobierno federal en esta administración está a punto de ser echada a andar. A partir del 21 de marzo el aeropuerto Felipe Ángeles-AIFA comenzará operaciones con solo dos aerolíneas, cuatro rutas (ocho operaciones), algo que se antoja a bote pronto limitado para lo que pretende ser el aeropuerto más moderno y de talla mundial que tengamos en el país, según ha manifestado el presidente de la República en diferentes ocasiones.

Gracias a la Asociación de Turismo de Reuniones– ATR de la cual formo parte, y en compañía de algunos colegas fuimos invitados a constatar de primera mano los trabajos y avances en el AIFA el pasado miércoles 23.

De entrada, ¡sobresaliente! No solo por la cortesía y extraordinaria disposición de cada uno los miembros del Ejercito que nos recibieron, (no olvidar que es el Ejercito Mexicano el responsable de este proyecto) si no porque en la hora y 40 minutos de autobús que tuvimos  desde Paseo de la Reforma, nuestro punto de reunión, hasta llegar no se habló de otra cosa más que de las expectativas que cada uno tenía, y francamente la mayoría vimos una obra mucho más importante y de mayor envergadura que lo que esperábamos.

Vayamos por partes. El relato que intento hacer es tratando de aislarme lo más posible, en primer lugar, de la maraña política/mediática que hemos vivido en torno a este tema desde que se anunció la cancelación del Aeropuerto de Texcoco y se dio el anuncio del comienzo de obras en Santa Lucia. En segundo lugar, decir que mi opinión será más desde el punto de vista del que ha trabajado en la industria de los viajes desde hace más de 30 de años, intentado ser lo más objetivo posible sin aducirme un experto puramente técnico

Lo notable

No. En efecto no se trata de una terminal aérea fea cuyo diseño en términos peyorativos sea parecido al de una “bodega Aurrera” como se viralizó vía redes sociales hace un tiempo. Es una terminal digna, bien hecha, cuya primera ala ya terminada del edificio principal mide mil cien metros de largo y unos 70 metros de ancho (suficiente para dar un buen paseo con digamos buena vista), y la segunda ala aún en construcción tendrá similares características. Hay 18 puertas ya terminadas con dos cabezales y esto es una tercera parte del proyecto final.

La inversión en aspectos tecnológicos es notoria. Una torre de control de más 80 metros de altura con transmisión de datos a la par de lo mejor en el mundo. Tecnología de punta en los puentes de acceso de pasajeros que permitirá el cruce sin necesidad de despojarse de las pertenencias. Excelente infraestructura para el flujo de equipaje.

Torre de control AIFA

Tiene dos pistas totalmente de concreto, una con 4.5 km de largo y la otra con 3.2. km, lo que garantiza despegues y aterrizajes de aviones de gran tamaño, además de durables, fiables y funcionales casi de por vida. El proyecto contempla una más para la etapa final de similares características. -Ojo: no caer en la información de 4 pistas, ya que una es y será de uso exclusivo del ejército-.

Como colofón de infraestructura el aeropuerto contará con estacionamiento con capacidad para casi 5 mil automóviles.

Mención aparte la conclusión de un hotel cuatro estrellas que por cierto administrará la operadora Holiday Inn. Y ya en el área militar pero de acceso público, están dos muy bonitos museos:  el museo militar de la aviación con una estupenda colección que va desde helicópteros y aviones de guerra, hasta la exposición del primer avión presidencial. Más el museo paleontológico Quinametzin que da cuenta de los más de 400 hallazgos de mamuts y otras especies en la zona

En términos generales, el Felipe Ángeles parece cumplir pues con los objetivos dados por el presidente a SEDENA en palabras el General Gustavo R. Vallejo, responsable máximo del proyecto: contar con un aeropuerto austero, eficiente y vistoso.

Lo desafiante:

Estética: Digamos que está muy lejos de ese diseño espectacular programado para Texcoco, o que pueda competir con Aeropuertos europeos y ya no se diga con el de algunos países de Asia. El entorno territorial además es francamente feo.

Seguridad. Es de todos sabido que el cinturón alrededor del AIFA requerirá especial atención en temas de seguridad, tanto en beneficio de los viajeros como el de las personas que trabajen en él. Los casos reportados de delincuencia que van desde los delitos menores hasta el crimen organizado no han disminuido substancialmente a pesar del incremento en la presencia de los militares y de la atinada decisión por parte de SEDENA de contratar personal que vive en lugares aledaños, para los casi 60 mil trabajadores que han colaborado en la construcción del AIFA y la de los edificios e infraestructura propios de la institución.

Conectividad y comunicaciones. He Aquí el “talón de Aquiles”. No debería ser especialmente preocupante la distancia de 50 km promedio desde y hacia los puntos neurálgicos de la CDMX en relación al AIFA. Hay varios casos de ciudades importantes en el mundo cuyos aeropuertos principales están a distancias de entre 30 y 40 km. Lo que inquieta, casi angustia, es la falta de adecuada en las comunicaciones carreteras o férreas para conectarlos.

A pesar de la ampliación en los carriles de la carretera México – Pachuca -que ya se está dando-, del plan de conectar el circuito exterior mexiquense, y ya para el 2023 contar con la operación del tren suburbano, se antoja francamente insuficiente para el traslado de 20 millones de pasajeros al año que es la meta inicial de los constructores, con digamos un tiempo “decente”, al menos de aquí hasta que termine este sexenio en el 2024.

Ni hablar de los costos en taxis o movilidades vía plataforma, que podrían representar tanto o más que el boleto de avión.

Transporte que parece insuficiente

El mercado. Ya los vuelos anunciados y los que crecerán con el pasar de los meses -en rutas lo más probablemente nacionales- estarán siendo utilizados, auguro, en mayor medida por las personas que habitan en Hidalgo, Estado de México y hasta para los habitantes de Puebla y Querétaro. Estos podrían encontrar una alternativa que les ahorraría dolores de cabeza con el “tráfico” y tiempo, versus si utilizaran el Benito Juárez, usando los accesos del Arco Norte y Circuito Exterior mexiquense.

Lo anterior constituye en el corto plazo una variación en el mercado/destino. Creo que allí hay una chance para las aerolíneas que operarán sus vuelos desde Santa Lucía en el corto plazo ya sea por convicción o “torcida de muñecas”.

La gran apuesta. El gran objetivo trazado por el gobierno de la República no es una pequeña variante en el mercado/destino, tampoco lo es ser un aeropuerto alternativo o de cabotaje como sugieren algunos, pues ya de por si será un reto la coordinación del espacio aéreo con el AICM a medida que vayan creciendo las operaciones en el AIFA. La gran meta es ser la puerta de entrada más importante del país, es decir; sustituir por completo al AICM. Transportar hacia el 2050 a más de 80 millones de pasajeros por año.

Para el 2019 -último año sin pandemia- al AICM lo utilizaron poco más de 50 millones de personas, cifra a la que seguramente arribaremos conforme al ritmo de recuperación actual hacia el 2023/2024. Imposible pues cumplir con el gran propósito en este sexenio.

La reflexión

No, no se trata de un aeropuerto pitero como mencionan sus detractores el de Santa Lucia. Se trata de una obra bien hecha, con planificación a futuro, donde el Ejercito mexicano puede exhibir buenas notas ante el presidente y la sociedad misma acorde al encargo.

Tampoco se trata del aeropuerto más importante del mundo, ni en términos infraestructurales, ni en tamaño, ni en capacidad, ni mucho menos en términos estéticos, como se presume desde la parte oficial. Puede sí, llegar a convertirse de a poco en el más importante de nuestro país, lo que requerirá de mayores inversiones en los siguientes 10 años tanto dentro de la obra, como en la conectividad con la CDMX, algo que podría pronosticarse como seguro de continuar al mando del gobierno federal el partido político actual.

Al final del día considero que esta obra emblema del actual gobierno -a la par de la refinería de dos bocas y el tren maya- cumplirá al inaugurarse este 21 de marzo un fin más político y mediático, que resolver el tema de urgencia que tenemos hace años debido a la saturación del AICM. Por ello no sorprende que al mismo tiempo que se construye Santa Lucia, se estén echando a andar reformas en el Benito Juárez.

Fotos: Cortesía de Fidel Ovando, director General en Vakaciona Viajes

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