Conectividad se recupera en América Latina más que otras partes de mundo

Redacción / Inversión Turística


La pandemia de COVID-19 ha devastado la industria de la aviación, en 2020, las aerolíneas de todo el mundo perdieron 138.000 millones de dólares. Las pérdidas se reducirán a 52.000 millones de dólares este año. «Y esperamos una nueva reducción a una pérdida de 12.000 millones de dólares en 2022. Si sumamos todo esto, el efecto que el COVID-19 supondrá para las finanzas de la industria supera los 201.000 millones de dólares», señaló Willie Walsh, director General de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).

Para las aerolíneas con sede en esta región, estimamos una pérdida acumulada de 5.600 millones de dólares para este año, con una mejora a 3.700 millones de dólares en pérdidas para el próximo año.
Estimó que la conectividad internacional se está recuperando más rápidamente en América Latina y el Caribe que en cualquier otra parte del mundo.

Sin embargo, la apertura de los mercados a los viajes internacionales varía mucho en la región. México, por ejemplo, no ha cerrado nunca sus fronteras. Colombia, junto con muchos estados de Centroamérica y el Caribe, se reabrieron gradualmente con ciertos controles. Y Chile, a pesar de tener altos niveles de vacunación, mantiene medidas de cuarentena que matan la demanda incluso para los viajeros vacunados, agregó Walsh.

Los datos de las pruebas realizadas en el Reino Unido durante el periodo de febrero a septiembre muestran, por ejemplo, que la positividad de las pruebas de los viajeros entrantes fue del 1%, en comparación con el 7% de la población general, indicó.
Expuso que «nuestra visión del restablecimiento de la conectividad aérea coincide ampliamente con las conclusiones de la Conferencia de Alto Nivel de la OACI sobre COVID-19 que acaba de concluir la semana pasada. Son buenas noticias. Pero, por supuesto, las palabras de una declaración deben ponerse en práctica. Recordar a los gobiernos sus compromisos será un punto importante en esta región y en todo el mundo».

Aseguró que «el COVID-19 ha desmontado el mito de que volar sólo beneficia a los más ricos. Y nunca ha estado más claro que la aviación es demasiado importante para ser tratada como una vaca lechera que los gobiernos puedan ordeñar. Más concretamente, las compañías aéreas no pueden tolerar que los socios de la cadena de valor se beneficien literalmente a nuestra costa».

Desde el inicio de la pandemia, las aerolíneas emprendieron una drástica reducción en sus costos. Los costes de operación se redujeron en un 35% en comparación con los anteriores a la crisis. Por medio de préstamos comerciales y en la contribución de los accionistas como medio de supervivencia.

Sí, algunos gobiernos intervinieron y proporcionaron apoyo al sector. En todo el mundo se pusieron a disposición de las aerolíneas 243.000 millones de dólares, de los cuales 81.000 millones apoyaron las nóminas y aproximadamente 110.000 millones se proporcionaron en forma de ayudas que deben ser devueltas. Lamentablemente, en esta región ni un solo gobierno proporcionó ayuda financiera directa a las aerolíneas. En la mayoría de los casos, el alivio financiero llegó en forma de impuestos diferidos o de reducción o exención de tasas.

«Estamos viendo que el tráfico repunta de forma constante, lo que demuestra que la recuperación está en marcha. Sin embargo, paralelamente estamos viendo una tendencia creciente por parte de nuestros «socios» en la cadena de valor de la aviación a aumentar los impuestos y las tasas».

Respecto a la carga aérea aseguró que opera a un 8%, por encima de los niveles anteriores a la crisis. La carga aérea ha sido un salvavidas para muchos, ya que ha transportado vacunas, equipos de protección personal, equipos médicos e incluso comercio electrónico. Al hacerlo, también ha sido la estrella de los ingresos de muchas aerolíneas de nuestro sector.

Allí donde los gobiernos no han restringido los viajes, la recuperación del transporte de pasajeros ha sido rápida. Se espera que los mercados nacionales alcancen casi el 75% de los niveles anteriores a la crisis a finales de este año, pero desgraciadamente los viajes internacionales -donde vemos que continúan las restricciones – sólo se espera que alcancen el 22%. El año que viene esperamos que los mercados domésticos estén casi donde estaban en 2019. Pero el mercado internacional se quedará en un 44%.
«Nos estamos moviendo en la dirección correcta, aunque no tan rápido como nos gustaría. Y el estado de ánimo general del sector es de cauteloso optimismo. Pero la tarea que tenemos por delante es tremenda», concluyó Willie Walsh.

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