Nadia Hernández Soto / Inversión Turística
En el contexto, del aplazo la suspensión de todos los vuelos internacionales, por razones de salud pública, por parte del gobierno de Panamá, “la prohibición se aplicará a todos los vuelos internacionales de aviación comercial de pasajeros y aviación general de pasajeros”, los trabajadores de la aviación de aquel país fijaron postura.
El Sindicato Panameño de Auxiliares de A Bordo (SIPANAB) por sus siglas en español, explicó que en la actualidad somos mil 600 Tripulantes de Cabina, la empresa manifiesta que solo requiere 850 Tripulantes de Cabina y que de aceptar la reducción de la jornada por más de 16 meses se estarían salvando 200 plazas de trabajo más, esto indica que aproximadamente 550 compañeros se verían afectados por despidos o salidas involuntarias como lo llama la empresa, adicional a esto los que queden activos en la línea de vuelo quedarán cobrando solo el 50%, entonces de aceptar esa propuesta quedaremos en el siguiente escenario:
Reducción de los derechos de nuestra convención colectiva vigente hasta 2022
Reducción de jornada de trabajo y por ende reducción económica
Reducción del personal
Los que queden activos no tendrán como subsistir con el costo de la vida en Panamá y el costo de alimentación en las estaciones donde algunas ocasiones las pernoctas son por 5 o 6 días.
Rodolfo Mendieta, secretario General, explicó que la Junta Directiva de SIPANAB se mantiene vigilante de todas las regulaciones que nos afecten, leyes y decretos que nos rige; contamos con un gran equipo de profesionales, que durante estos 5 meses del cierre aeroportuario le ha planteado a la empresa diferentes alternativas para salir adelante y afectar a la menor cantidad posible de plazas de trabajo, pero ninguna se ha tomado en cuenta y solo buscan aceptemos su propuesta, lo cual se ha convertido en una imposición.
Referente a la ocupación de boletos, sabemos que en este momento las ventas están bajas porque no se ha dado una apertura formal y abierta ya que en este momento es una operación controlada la cual ya muestra una ocupación bastante favorable para la aerolínea, al momento de abrirse todos los destinos, el mundo volverá a su curso y los aviones seguirán despegando incluso ahora más que nunca, ya que habrán familias deseosas de reunirse, negocios pendientes, viajes por estudios académicos, por ende nosotros apostamos a que va a ser cuestión de que se aperturen las fronteras y se pueda volver a volar con nuevas medidas de bioseguridad, no con nuevos humanos multimillonarios como lo quieren hacer ver.
La empresa propone una reducción de la jornada de trabajo desde agosto 2020 hasta diciembre de 2021, lo que indica que nuestros salarios estarán por más de 16 meses con un 50%, en Panamá el gobierno propuso una ley de moratoria de los compromisos financieros hasta 31 de Diciembre del 2020, esto quiere decir que a partir del 1 de Enero de 2021 todo entrará en su curso normal, hipotecas, préstamos de autos, líneas de créditos etc., se deberá hacer frente al 100% de los compromisos, pero el banco no nos va a entender lo de nuestra reducción de jornada, porque la moratoria es una ley y la empresa pretende pasar por encima de la ley para salvaguardar su negocio a costa de una mala calidad de vida para todos los empleados.
Lo que siempre se busca o se nos dice es que debemos salvar la mayor cantidad de plazas de trabajos y salvar la empresa, pero esto al 50% significa que, se salvarán la mayor cantidad de plazas de trabajo, no todas, se va a salvar la empresa, pero habremos perdido casa, autos y dañado nuestras referencias crediticias al no tener como hacerle frente a esa nueva normalidad.
“Esto nos lleva a un solo escenario, no podemos aceptar dicha propuesta por un periodo tan extenso, menos cuando ya existe ley de moratoria y el decreto 101 que establece como fecha máxima para esta reducción el 31 de diciembre de 2020”, indicó el sindicato.
Respecto al tema de vuelos humanitarios, puntualizó el sindicato que estos vuelos comenzaron en un principio como una ayuda para repatriar a todos los que habían quedado varados en los diferentes países debido a la Pandemia-Covid-19, dichos vuelos se realizaban con la coordinación de algunas cancillerías, pero se le prohibía la entrada a Panameños, eventualmente durante este tiempo si entraron Panameños en medio de una restricción y de cierre total del aeropuerto.
Luego se autoriza un “Mini Hub Humanitario”, que sería utilizado para el traslado de personas, nuevamente con restricciones a la entrada de Panamá, pero ahora ya no participan las cancillerías, ahora ya se venden los boletos directamente por ende dejan de ser humanitarios y se convierten en vuelos comerciales.
En este último escenario se cambia el nombre quedando ahora en “Centro de Operaciones Controladas”, lo cual comercialmente les permite operar mediante la venta de boletos aún cuando la Autoridad de Aeronáutica Civil de Panamá mediante la resolución No. 107 DG/DJ/AAC, prorroga la suspensión de vuelos internacionales por treinta días más a partir de las 11:59 p.m., de 22 de agosto de 2020.
En el segundo artículo de la resolución antes mencionada dice que se exceptúan:
Vuelos de Aviación Comercial de pasajeros y Aviación en General de pasajeros.
Los vuelos que cumplan con el decreto ejecutivo No 300 del 31 de julio de 2020.
Los vuelos humanitarios.
Entonces se prohíben los vuelos internacionales pero se permiten de igual manera, a su vez hay compañeros que permanecen trabajando pero en el Ministerio de Trabajo están con los efectos del contrato suspendido, por lo que la empresa hace un acuerdo directo con ellos para pagarles por debajo del salario mínimo establecido en la República de Panamá, devengando un salario sin probablemente hacerle frente a sus compromisos financieros, aprovechando la moratoria que aplica únicamente a las personas que no están devengando un salario y que en dicha forma estarían recibiendo una ayuda gubernamental de 100$ por estar supuestamente suspendidos mientras se mantienen trabajando.
Entonces es un sinfín de cosas mas o menos dichas, más o menos prohibidas y muy poco esclarecidas en todo este embrollo de los supuestos vuelos humanitarios.
Finalmente subrayó que “SIPANAB es garante de cumplir con las leyes de las República de Panamá, los decretos dados por el órgano Ejecutivo, los decretos y resoluciones dictados por las autoridades y ministerios, el código de trabajo, nuestra convención colectiva vigente y estatutos por los cuales nos regimos todos los agremiados, lo haremos así hoy mañana y siempre, porque unidos somos fuertes”, añadió.
