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(COLUMNA VISIONES Y REVISIONES) Usos, abusos y costumbres  en transporte aéreo

Por Fernando Gómez
Con la entrada en vigor de la Nueva Ley de Aviación Civil que pretende subsanar los abusos contra pasajeros del servicio de transporte aéreo en nuestro país, las autoridades tienen el reto ahora de evitar que las demoras en vuelos comerciales sean recurrentes, así como ahora determinar quién es el culpable de que el 25% de los viajes aéreos registren retrasos: las aerolíneas, los aeropuertos, el clima o incluso hasta el Popocatépetl.
La tarea no es nada fácil pues ahora también se suman las protestas de algunas aerolíneas que anuncian podrían incrementar sus tarifas por dichas sanciones. Cuando de lo que se trata es que con esa legislación las empresas aéreas no cometan demoras y abusos en contra de pasajeros.
El absurdo alcanza ahora el planteamiento de que a los excesivos costos del boleto de avión (Tarifa de Uso de Aeropuertos -TUA-, el impuesto al turista extranjero, el IVA, por factores de seguridad, etc, etc) ahora se quieran trasladar los costos de los errores y fallas de las empresas aéreas a los pasajeros. Total, qué tanto es tantito!
El problema es que los pasajeros, ahora pagan casi más de la mitad del boleto en impuestos, tarifas y cobros extras. Por eso somos de los países más caros en materia de transporte aéreo. Ahí están los señalamientos de organizaciones y autoridades en la materia. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) ha señalado que las tarifas en los aeropuertos mexicanos son de las más altas del mundo.
El secretario de Turismo, Enrique de la Madrid podrá estarse preguntando ahora: Cómo le haremos para seguir en esa vorágine de crecimiento en número de turistas captados en los últimos siete años si con esas tarifas aéreas México podría perder competitividad?
Estan abusando de la gallina de los huevos de oro, como lo expresó el presidente Enrique Peña Nieto acerca de Pemex. Del sector aeroportuario (subsector, me acotaría la Subsecretaria Mascott) deriva el equivalente al 3.5 por ciento del Producto Interno Bruto del país.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Aeropuertos y Servicios Auxiliares y la Dirección General de Aeronáutica Civil, deben estar “pasando aceite” por ver como se determina e informa inmediatamente a los pasajeros a quien se le atribuya la demora: AL aeropuerto o a las aerolíneas, principalmente.
Ya en las aeronaves es frecuente escuchar por el altavoz del avión al capitán cuando explica que las demoras son por causas imputables al aeropuerto, buscando con ello aminorar el fastidio de los navegantes. En tanto, los directivos del aeropuerto (por ejemplo el de la Ciudad de México) argumentan que el 12 por ciento de esas demoras sólo son atribuibles al administrador de la terminal (¿De verdad?)
La Procuraduría Federal del Consumidor deberá ahora también explicar a la ciudadanía a dónde irán a parar los cobros por sanciones a las aerolíneas. Tan sólo en la primer semana se aplicaron multas por 22 millones de pesos. La gente se pregunta en redes sociales ¿qué irán a hacer con ese dinero?. A dónde se destinará? Y, ¿ cual será el uso? Pues las aerolíneas al parecer no están dispuestas claramente a acatar que se ofrezca un buen servicio.
Es como si estuviéramos administrando el perjuicio, en vez de impedirlo. Para ello, se necesitan medidas coercitivas que impliquen el cabal cumplimiento de la legislación recién aprobada. SI las autoridades de DGAC y SCT llevaran no sólo el registro de demoras y sus causas, sino también un récord que restara créditos a las aerolíneas hasta el punto de quitarles sus rutas o slots, otra cosa pasaría.
Como conductores de autos, los ciudadanos al cometer una infracción no sólo debemos pagarla económicamente sino también nos restan puntos en la licencia de manejo. De manera análoga podría aplicarse algunas medidas en pos de que las aerolíneas no incumplan en sus horarios y vuelos programados, en el servicio, ni en la atención que se espera.
Si no cuál sería el propósito del transporte aéreo. La seguridad y la rapidez son el principal insumo para quien recurre al transporte aéreo.
Ojalá se coordinen estas autoridades, aerolíneas y todos quienes tienen que ver con este sector. No sea que por ser época de bonanza turística, terminemos por matar en el largo plazo a la gallina de los huevos de oro (la única que nos queda).

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