Redacción / Inversión Turística
Ubicado frente al océano Pacífico y rodeado por la selva tropical de la costa de Nayarit, Rosewood Mandarina ofrece un entorno único donde la naturaleza es protagonista. Su ubicación privilegiada, entre playa y montaña, lo convierte en el escenario ideal para dar la bienvenida a la primavera: una temporada de renovación, equilibrio y nuevos comienzos.
Esta estación marca un momento natural de transición: el cuerpo pide reajustar y prepararse para lo que viene. En Rosewood Mandarina, esta estación se vive como una oportunidad para resetear desde dentro, integrando rituales inspirados en la sabiduría ancestral y en la conexión entre bienestar y naturaleza.
En Asaya Spa, el bienestar se entiende como un proceso continuo de reconexión. La programación de temporada pone énfasis en tratamientos que trabajan el cuerpo de forma integral, combinando técnicas manuales, ingredientes naturales y una aproximación consciente al autocuidado.
Uno de los rituales centrales de esta primavera es Haramara (Madre Mar), una experiencia corporal de dos horas diseñada para activar procesos de detoxificación y devolver al cuerpo su estado natural de equilibrio. El tratamiento inicia con una exfoliación en seco mediante cepillado corporal, que ayuda a eliminar células muertas y estimular la circulación. Posteriormente, una exfoliación con sales minerales prepara la piel para un masaje de cuerpo completo que recorre desde el rostro hasta los pies. A través de movimientos continuos y técnicas específicas en la zona abdominal, considerada el segundo cerebro del cuerpo, este tratamiento busca promover la presencia, la digestión emocional y la preparación física para los cambios de temporada.
Complementando esta experiencia, el masaje Yurianaka (Madre Tierra) propone un enfoque personalizado orientado a liberar tensión acumulada y a restaurar el balance emocional. Con una duración de 90 minutos, se desarrolla por hemisferios corporales trabajando progresivamente cada zona para facilitar la reconexión sensorial. El ritual inicia en cuello, rostro y cabeza, integrando técnicas de guasha y reflexología facial que ayudan a aliviar síntomas asociados al estrés, la ansiedad o la fatiga emocional. A lo largo del masaje, los movimientos largos y envolventes permiten que el cuerpo recupere su capacidad natural de autorregulación.
Ambos tratamientos se enriquecen con el uso de mezclas aromáticas de Ground Wellbeing, una línea de bienestar de origen irlandés formulada con ingredientes 100% naturales, diseñada para acompañar procesos físicos y emocionales a través de propiedades restaurativas, relajantes y equilibrantes.
