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León, España, turismo con riqueza natural de biosferas

 

 

Redacción / Inversión Turística

 

La provincia de León, norte de España, promueve rutas de turismo rural a través de las reservas de la biósfera que abarcan parte de su territorio, que destaca por sus valles, alta montaña, diversidad biológica, cultura y tradición.

La región perteneciente a la comunidad de Castilla y León cuenta con siete reservas de la biósfera, en constante conservación natural y en las que, como dicen algunos de sus lugareños, “el paisaje marca el carácter de la gente”.

De acuerdo con Renfe (Red Nacional de Ferrocarriles Españoles), que promueve el turismo hacia esta provincia, el aumento de viajeros a León creció en el último año y medio un 49.5 por ciento, al registrar 719 mil 600 viajeros debido a la entrada de la alta velocidad desde Madrid.

Las reservas de Ancares Leoneses, Laciana, Babia, Omaña y Luna, Alto Bernesga, Los Argüellos y los Picos de Europa (ésta última que comparte como Parque Nacional para protección natural con Cantabria y el Principado de Asturias) conforman las biósferas leonesas y un 20 por ciento del territorio de la provincia.

Tras un pasado marcado por la minería y la ganadería, los valles que conforman esta red de reservas buscan mantener el equilibrio de la acción humana con la naturaleza, y hacerlo a través de un turismo interesado en la vida rural, el senderismo y la aventura.

En los Ancares Leoneses, el paisaje, los árboles centenarios y el pastoreo arropan a las pocas pallozas que quedan en el lugar, y que son las antiguas casas de piedra con tejado cubierto de paja de centeno, que en la mayoría albergaba a personas y animales.

Los abedules, pinos, robles, roca caliza y una tierra se combinan con pequeños pueblos, ríos, montañas, ganado que pasa por el camino, y la presencia poco vista en la actualidad de lobos ibéricos y osos.

El Valle de Laciana tiene también presencia de osos y urogallos, que es uno de los emblemas del lugar pero también una especie amenazada, y se le conoce como productora de mantequilla, por haber albergado a la Institución Libre de Enseñanza y ser un buen lugar para apreciar las estrellas.

La ruta de reservas continúa en Babia, que da nombre a la expresión “estar en Babia” (estar distraído) debido a que en la antigüedad cuando en verano se preguntaba por los reyes de León, se respondía que estaban en ese lugar, en sus vacaciones dedicadas a la caza.

En la actualidad se mantiene la tradición de trashumancia de ovejas merinas, tiene palacios y espacios con tradición cultural y vive del turismo rural.

La reserva del Alto Bernesga, de tradición ganadera y pastoreo, tiene un alto nivel de conservación natural al paso del río Casares, sus pueblos como Geras de Gorgón destacan por sus fábricas de embutidos locales: cecina, chorizo, lomo y morcilla.

Además, es paso de la Ruta de San Salvador (una rama del Camino de Santiago) de León hacia Oviedo (Asturias) y que da origen a la frase: “Quien va a Santiago y no al Salvador, visita a su criado y no a su señor”.

La biosfera de Los Argüellos, de paisajes muy alpinos, conserva la producción de productos alimenticios de forma tradicional como el queso, pero también destaca por tener en su parte alta la Cueva de Valporquero.

El espacio bajo las montañas data de hace un millón y medio de años, abierta como cueva visitable hace 50 años, tiene relevancia para el estudio del clima, de minerales, y de cómo las corrientes fluviales y el hielo crean en su interior estalactitas y grandes salas de mantos y corrientes de agua.

La reserva de los Picos de Europa en la cordillera cantábrica destaca por sus paisajes de naturaleza y piedra caliza, donde en invierno permite el esquí pero el resto del año es bueno para el senderismo.

En ese enclave está Riaño, pueblo que fue demolido en 1987 y reubicado en un cerro, para construirse una presa en su lugar que hoy ocupa parte de lo que fue ese valle, y que ahora trata de superarse mediante la promoción del turismo rural.

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