Manolas de Salvatierra «Nuestra más bella tradición»

Redacción / Inversión Turística

En el sureste del estado de Guanajuato se esconde entre una hermosa vegetación, un pueblo mágico que alberga la gloriosa historia de su pasado, en el arraigo de sus tradiciones. Desde su fundación como la Primera Ciudad de Guanajuato en 1644, Salvatierra se edificó como hogar de 47 familias españolas durante el virreinato en México. Los españoles se establecieron en estas tierras y construyeron una ciudad inspirada en la traza y arquitectura de su país natal, quedando como testigo sus calles, casonas, templos y la pintoresca Plaza de Toros “La Macarena”, el tesoro de Salvatierra en pleno centro histórico.

Desde entonces, la moda a la usanza española recorría los guardarropas de las señoritas de las grandes familias de alcurnia, fundadoras de la ciudad. No es casualidad que con el paso del tiempo y desde hace casi 100 años, se realice el tradicional “Paseo de Manolas” por las principales calles de Salvatierra, rememorando los paseos que durante una tarde de toros, el torero hacía mientras las señoritas lanzaban claveles.

Esta tradición tuvo origen a principios del siglo XX, donde a las manolas se les llamaba “damitas”, las cuales acompañaban a los toreros en su recorrido previo al encierro de toros con la finalidad de que la gente que no pudiera ir a las corridas, los pudiera ver, pero para 1970 los toreros dejaron de dar sus recorrido y la tradición se quedó en un desfile.

Actualmente el 2 de febrero, durante los festejos del Día de la Candelaria, se realiza este paseo donde participan alrededor de 30 mujeres ataviadas con vestidos de olanes y colores llamativos, entallados, elegantes escotes y grandes mangas diseñadas exclusivamente para ser parte de esta tradición. Además de resaltar su belleza portando peinetas de carey, hermosos aretes, peinados recogidos y maquillaje impecable estas orgullosas y elegantes salvaterrenses lanzan alrededor de  40 mil claveles a las personas que se reúnen a disfrutar de esta majestuosa muestra cultural.

Este recorrido es un homenaje a la belleza y la tradición familiar, pues las niñas añoran participar en este evento anual. Es a partir de los 15 años, cuando las chicas pueden participar y los padres con orgullo invierten en vestidos, claveles y decoraciones de los automóviles para que sus hijas formen parte del tan esperado desfile, formando parte de la tradición e historia salvaterrenses.

Bandas de viento resuenan acompañadas de la belleza femenina, caballos amaestrados y un carro alegórico donde los más pequeños lanzan dulces y visten trajes de luces, cordobeses y pequeñas manolitas. Además los visitantes podrán deleitarse con los tradicionales antojitos dentro del Festival de Tamal, saboreando ricos buñuelos o las nieves artesanales en el jardín principal de Salvatierra.

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