Moody´s explica que una caída en las tasas de ocupación hotelera disminuirá los ingresos del impuesto al hospedaje del citado estado mexicano, lo que a su vez provocará un aumento del déficit financiero en el país
Lino Calderón / Inversión Turística
La calificadora internacional Moody’s aseguró que “gigantescas cantidades de sargazo que llegan al Caribe mexicano impactarán negativamente en los ingresos económicos de compañías hoteleras y operadores de infraestructuras del suroriental estado de Quintana Roo”.
A través de un Informe, señaló que los potenciales perjudicados económicamente son la compañía hotelera Playa Resorts, al Aeropuerto Internacional de Cancún y la autopista Autovía del Mayab.
Según la agencia, la crisis del sargazo implica una pérdida en la rentabilidad y en la generación de efectivo tanto para Playa Resorts como para Grupo Posadas. Y es que el 34% de las habitaciones de Playa Resorts y el 53 % del ebitda (beneficios antes de impuestos) de sus centros turísticos provienen del estado de Quintana Roo.
«La experiencia reciente ha demostrado que las imágenes negativas pueden desalentar rápidamente a los viajeros en una industria que depende fuertemente del contenido generado por los usuarios y de reservaciones por Internet», dijo Moody´s.
Cabe recordar que en pasadas semanas llegó una escalada de esta alga (sargazo) e incluso amenaza con dañar irreversiblemente el ecosistema del Caribe mexicano y convertirlo en pantano pestilente.
Moody´s explica que una caída en las tasas de ocupación hotelera disminuirá los ingresos del impuesto al hospedaje del citado estado mexicano, lo que a su vez provocará un aumento del déficit financiero en el país.
La calificadora señaló que el Aeropuerto Internacional de Cancún vio reducida la cantidad de pasajeros en un 1,8% de enero a abril de 2019 respecto al mismo periodo del año anterior.
El aeropuerto de Cancún es el segundo destino más importante para pasajeros internacionales en México, solo superado por el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
El sargazo es un alga que se origina en el Mar del mismo nombre, en el océano Atlántico, entre las costas de Estados Unidos y Europa. Sin embargo, hace más de un lustro una porción de este se desprendió y se sitúo entre las costas de África y Brasil, desde donde las corrientes marinas lo trasladan hacia el mar Caribe.
Investigaciones científicas apuntan como causas del incremento de la plaga, la subida de la temperatura de las aguas marinas y los vertidos de desechos de materia orgánica en ríos de países centroamericanos, lo que acelera el ciclo de vida y reproducción del alga, que actualmente es capaz de duplicar su biomasa en 11 días, mientras que antes necesitaba 50.
Según la última estimación de la ONG Red de Monitoreo de Sargazo Cancún, este año llegaran a la zona entre 800 mil y un millón de toneladas de esa alga, una cantidad que quintuplica las 170 mil toneladas que llegaron en 2018.
Moody’s concluye alertando de que México «no ha dado detalles sobre las medidas específicas que tomará o el presupuesto que destinará» a combatir esta plaga.
De acuerdo con los estudios científicos recientes indican que el sargazo llega arrastrado por vientos y corrientes desde un nuevo mar de dicha alga -el antiguo se localiza frente a Estados Unidos- detectado en 2011 en la zona ecuatorial del Atlántico, entre Sudamérica y África. Allí, la desembocadura de grandes ríos cargados de nutrientes -desechos de actividad humana-, la desertificación y el calentamiento global, propician su proliferación. «Tiene más nutrientes que el mar de sargazo original, encima de eso están los problemas de deforestación en África y en Sudamérica», explicó en su momento Brigitta Van Tussenbroek, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
«Todo es antropogénico, no es algo natural», agrega sobre el fenómeno, que también ha afectado otros puntos del Caribe como Barbados, Guadalupe y Bonaire. La científica holandesa, con 30 años de trabajo en la zona, advierte que el sargazo está acelerando cambios en el ecosistema entre 10 y 100 veces, por lo que urgen medidas «contundentes» que involucren al gobierno.
«Hay esperanza, pero no tenemos mucho tiempo. Es cuestión de años, no de décadas», advierte. Una vez en la playa, el sargazo debe retirarse cuanto antes. De lo contrario se descompone por acción de bacterias que consumen el oxígeno del agua, matando a animales que viven en ella, mientras su rastro oscuro bloquea la luz solar, eliminando la vida del suelo marino.

