Vuelos internos desde diversos destinos dentro de ese país caen paulatinamente ante eventual recesión generada por el gobierno de Donald Trump
Lino Calderón / Inversión Turística
De acuerdo con datos generados por la Federal Aviation Administration (FAA) a través del primer Air Travel Consumer Reports de 2025 al primer trimestre indican que la demanda de vuelos internacionales desde y hacia los Estados Unidos de Norteamérica caen hasta en un 10 por ciento afectando a decenas de aerolíneas mundiales debido a las afecciones generada por la política arancelaria y migratoria del Gobierno de Donald Trump, generando fuertes pérdidas a las cientos de empresas y operadoras turísticas, comerciales y de negocios.
El reporte Travel Consumer Reports 2025 1T, indica que incluso las afectaciones dentro de los EEUU y sus destinos internos han sido afectados por las severas acciones contra la migración ilegal, ha causado dispersiones y afectaciones a las empresas aéreas vinculadas al turismos, y los negocios en las zonas metropolitanas más pobladas de la Unión Americana.
Las pérdidas son evidentes pero la IATA no ha generado aún un reporte o informe que describa este fenómeno generado por Trump, pero se espera que la WTO o sus directivos denuncien la caída del sector turismo a nivel internacional.
De acuerdo con analistas financieros del sector de la aviación Estados Unidos ya no aparece como un destino amable, con casos de visitantes con problemas en la frontera y los canadienses cancelando sus viajes como venganza contra el belicoso vecino.
Las bolsas bursátiles dentro de EEUU, México y Europa prevén fuertes caídas de las aerolíneas internacionales, situación que todo mundo comenta pero que no difunden para no mover la ola especulatoria entre los inversionistas institucionales dentro de EEUU. Pero ya comienzan reacciones entre algunos fondos de inversión.
Tanto Delta como United han avanzado que sus beneficios se reducirán en el primer trimestre fiscal porque la demanda está aflojando. Incluso han planteado reducir capacidad a partir de mediados de agosto, como dijo el director general de United, Scott Kirby, si la actividad no mejora.
John Grant, director de la consultora OAG, destaca asimismo que las aerolíneas nacionales estadounidenses han anunciado recortes de capacidad. “United incluso retirará de forma anticipada algunos de sus aviones más antiguos, “en parte como respuesta a la desaceleración”.
Las acciones de Delta, American Airlines o United se han desplomado entre un 35% y un 36% en menos de dos meses, cuando a principios de año parecían volar en el parqué gracias a una demanda al alza.
Ese momento de euforia se ha esfumado
En el sector hotelero, principalmente entre las grandes trasnacionales americanas, como Marriott, Intercontinental y Hilton, han reportado caídas entre un 17% y un 22% en bolsa desde la llegada de Trump. Incluso Delta, American Airlines o United reducirán beneficios y capacidad por la menor demanda.
La explicación la daba el director general de la aerolínea Breeze Airways, David Neeleman, hace poco en una entrevista: el turismo no es una actividad de primera necesidad (primer trimestre de 2025) y, en estos momentos, los consumidores norteamericanos minimizan gastos superfluos.
“Todos los indicadores adelantados apuntan a una ralentización de la economía en Estados Unidos; hay miedo a una recesión por la guerra arancelaria y la confianza del consumidor ha caído con fuerza en marzo”, señala Pilar Aranda, analista de Bankinter especializada en el sector aéreo.
Las empresas turísticas europeas caen un 11% en marzo
Las aerolíneas europeas se juegan una buena parte del negocio en las rutas con Estados Unidos, y de hecho el país se ha convertido en un gran emisor de turistas de alto gasto para ciudades como Barcelona, donde representan el primer visitante de fuera del continente. “Habrá que estar atentos, algunas aerolíneas, como IAG, han sufrido fuertes caídas en bolsa este marzo”, señala Pilar Aranda.
En conjunto, el sector turístico europeo se ha dejado un 11% de la cotización este mes, su peor caída desde junio del 2022, en parte por el incendio en el aeropuerto de Heathrow.
El consejero delegado del grupo Lufthansa, Carsten Spohr, no ve por ahora afectación en los vuelos intercontinentales, según dijo en la reunión anual de la patronal de aerolíneas A4 esta semana en Bruselas.
El desánimo turístico es, al menos de momento, una cuestión americana
La voz de alarma la han lanzado estos días las compañías del sector turístico de Estados Unidos, con aerolíneas y hoteleras a la cabeza. Los aranceles y el temor a una recesión están frenando la demanda viajera en el país, coinciden las empresas. Y tampoco hay buenas perspectivas para el turismo internacional.
Estados Unidos ya no aparece como un destino amable, con casos de visitantes con problemas en la frontera y los canadienses cancelando sus viajes como venganza contra el belicoso vecino, según especialistas.
La caída en las reservas, particularmente en vuelos dentro del país, se ha convertido en una preocupación central para el sector, lo que ha llevado a algunas compañías a reducir su capacidad de asientos para mitigar pérdidas.
El impacto ha sido significativo en aerolíneas como Delta, Southwest, United y American Airlines, cuyos ejecutivos participaron en la conferencia industrial de J.P. Morgan en Nueva York. Durante el evento, expresaron su preocupación por la situación y señalaron que el panorama para el primer trimestre de 2025 no ha sido tan positivo como se esperaba inicialmente.
Uno de los principales factores que han contribuido a la caída en las reservas es el impacto psicológico de dos accidentes recientes. El primero ocurrió el 29 de enero, cuando un avión regional de American Airlines colisionó en el aire con un helicóptero Black Hawk del Ejército de EE. UU. sobre Washington, D.C.
El segundo incidente tuvo lugar el 17 de febrero en Toronto, cuando un jet regional se estrelló al aterrizar, volcó y se incendió. Aunque en este último caso no se reportaron víctimas fatales, las imágenes del avión envuelto en llamas generaron preocupación entre los pasajeros.
El CEO de Delta, Ed Bastian, reconoció que estos eventos han generado inquietud entre los viajeros. “Causó un gran impacto en los consumidores. Hay una generación que no sabía que estas cosas pueden pasar”, afirmó durante la conferencia. La reacción inmediata de los pasajeros fue cancelar o retrasar la compra de boletos, lo que se reflejó en una reducción de las reservas en los días posteriores a cada incidente.
Según los datos de las aerolíneas, tras el accidente del 29 de enero, las reservas disminuyeron drásticamente, luego mostraron una leve recuperación y volvieron a caer después del accidente en Toronto.
La incertidumbre económica
Más allá del impacto de los accidentes, las aerolíneas señalaron que la incertidumbre económica también está jugando un papel clave en la desaceleración de la demanda. Empresas y pasajeros están siendo más cautelosos a la hora de gastar en boletos de avión, lo que se traduce en una menor actividad en el sector.
Otro factor que ha afectado a las aerolíneas es la reducción en los viajes gubernamentales. United Airlines informó que los viajes de empleados del gobierno han disminuido en un 50%, lo que ha golpeado particularmente a aeropuertos como el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan en Washington, D.C., donde American Airlines ha registrado pérdidas considerables. En respuesta, la aerolínea ha optado por reducir la cantidad de vuelos en esa terminal para minimizar el impacto financiero.
Además, los viajes corporativos también han experimentado una baja, ya que muchas empresas están esperando a ver cómo evoluciona la economía antes de reanudar gastos en traslados de empleados. La combinación de estos factores ha llevado a una menor ocupación en los vuelos nacionales y, en consecuencia, a una revisión de estrategias por parte de las aerolíneas.
Delta prevé pérdidas millonarias
Ante este escenario, las aerolíneas han comenzado a tomar medidas para mitigar las pérdidas. Delta estima que sus ingresos para este trimestre serán 500 millones de dólares menores a lo proyectado inicialmente, lo que representa una reducción del 4%.
Para contrarrestar la baja en la demanda, varias aerolíneas han decidido reducir su capacidad, es decir, disminuir la cantidad de asientos disponibles en sus vuelos. Esta estrategia busca equilibrar la oferta con la demanda y evitar vuelos con ocupaciones demasiado bajas que generen pérdidas económicas.
American Airlines, en particular, ha optado por disminuir su operación en Washington, D.C., donde la reducción en los viajes gubernamentales ha sido más notoria. La aerolínea busca así limitar los efectos negativos en sus finanzas.
A pesar del descenso en las reservas de vuelos nacionales, las aerolíneas han destacado que la demanda de viajes internacionales se mantiene sólida. Según los ejecutivos de las compañías, la temporada de verano podría traer un repunte importante en este segmento, ya que los viajeros aún muestran interés en vuelos de larga distancia.
Las aerolíneas esperan que destinos en Europa, Asia y América Latina registren una fuerte actividad en los próximos meses, lo que podría compensar, al menos parcialmente, la debilidad en el mercado doméstico.
